CONOCERNOS, CUIDARNOS, QUERERNOS. | Lucila De Ponti
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CONOCERNOS, CUIDARNOS, QUERERNOS.

Hola!! ¿Cómo están? Espero que bien, o como se pueda.

En una era donde abundan los canales de comunicación, entre tantas redes sociales y medios tradicionales, debemos ser atinados con los propósitos y usos de cada uno. En esta ocasión buscábamos un espacio íntimo, y a la vez con pase libre. La idea de este newsletter es poder entablar una conversación descontracturada pero no necesariamente menos comprometida y seria.

He aquí, la segunda entrega. Bienvenides quienes se sumen, gracias a quienes se quedan. Si algo de mis reflexiones despierta algo en ustedes… Por favor, no duden en responderme. Todos los mensajes van a ser leídos y probablemente sean disparadores para una próxima entrega

 

CONOCERNOS, CUIDARNOS, QUERERNOS.

Mi 27 de octubre de 2010.

El 18 de mayo va a ser un gran día: al fin tendrá lugar el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas que debió realizarse en 2020 y que lleva dos años de retraso por razones evidentes. El censo me genera algo de sentimiento patriótico. Ese día todos somos un número más en la montaña enorme de humanos agregados, uno de los pocos momentos en los que todas las personas “valemos” lo mismo. Recuerdo que mi mamá me decía algo similar con respecto al día de las elecciones. La primera vez que se censó fue en 1869 y fuimos 1,887,490 personas en Argentina. La última vez fue hace 12 años. Ese 27 de octubre de 2010 es una fecha que pasó a la historia más por ser el día en que murió Nestor Kirchner, que por haber sido el día del censo.

La verdad, me resulta imposible hablar del censo sin recordar lo de Nestor. Ese día yo era censista y me tocaba hacerlo en una zona céntrica de Rosario. Fue en la mitad de mis casas asignadas, a punto de tocar un timbre, que sonó el celu y una voz me comunicó la noticia que iba a tardar unas horas en digerir: “se murió Nestor”. No lo creí del todo y simplemente seguí con mi labor golpeando la puerta asignada. Ya estaban diciendo algo en la tele. Completé rápido las planillas y me fui a la casa de al lado. En ese lugar me di cuenta que era cierto. Me abrió la puerta una señora asustada y en su cara reconocí que las dos sentíamos lo mismo, o al menos algo parecido. ¿Miedo? ¿Incertidumbre? ¿Tristeza? ¿Un cuchillo clavado en la boca del estómago? No me acuerdo qué era, pero esa señora y yo lo sentíamos. Me hizo pasar y mientras completábamos la planilla, la doña repetía una y otra vez, con ese tono afligido impregnado en su voz: “¿Y ahora que va a pasar?”. En el fondo, Crónica confirmaba la noticia. Terminé, salí a la calle y me quedé sentada en el umbral de la puerta, llorando un poco, sin poder creerlo, esperando algo que me tranquilice, algo que nunca iba a llegar. Creo que me quedaban dos casas que nunca censé. Me fui corriendo a la escuela donde tenía que entregar el material y ahí lo dejé.

Buscando información para escribir este newsletter leí que el Censo 2010 tiene errores y que llevo un tiempo corregirlo. Realmente no tengo ninguna duda de que eso es cierto. ¿Cuántos como yo habrán estado en la misma situación? Así que quiero aprovechar esta entrega para pedirle mis disculpas más sinceras al santo de las estadísticas por el sacrilegio cometido. Mi pésame no es una burla, en verdad creo que tener datos y estadísticas confiables es muy importante para el Estado, y por eso aquí estamos hablando de esto. Pero aquel día el dolor de muchos fue más fuerte. Por suerte el Censo se repite cada década y vamos a poner todas nuestras energías para que este año la patriada censal salga perfecta.

Datos son amores.

Dicho esto, es clave tener datos confiables para conocer a la población y sus condiciones de vida. Sobre todo porque el objetivo principal es diagnosticar problemas para luego diseñar y elaborar políticas públicas que sean efectivas para abordar y resolver los principales problemas que obstaculizan una calidad de vida digna. Es cierto que con la consolidación de la sociedad informacional -como la llama Manuel Castells– los datos y la información ocupan un lugar cada vez más importante en la organización del modelo socioeconómico. La diferencia principal es el objetivo para el cual se busca producirlos, puesto que no es lo mismo el fin que persigue el Estado en su afán del bien común que aquellas metas que puede tener un actor privado que acumula y organiza información en búsqueda de algún tipo de rédito. Si bien el INDEC sostiene cotidianamente una tarea de monitoreo sobre distintas variables a través de encuestas como la EPH (Encuesta Permanente de Hogares), en esos casos lo hace sobre un universo muestral que le permite proyectar con rigurosidad estadística. Pero el Censo es la única oportunidad en la cual se encuesta al total de las personas que ese día están habitando nuestro territorio. Y aunque el nivel de detalle del cuestionario no sea tan profundo y desagregado, si permite tener una idea muy acabada de algunas cuestiones trascendentes respecto de cuáles son los principales déficits del Estado en materia habitacional, ocupacional, en el acceso a la salud o la educación, entre otros, así también de cómo han impactado ciertas políticas importantes.

Alguna datita interesante que nos dejó el último. En el Censo 2010 se determinó que del total de la población de 65 años o más el 93% recibe una jubilación o pensión, mientras que en el censo 2001 este número alcanzaba solo al 70,2%. En el interregno de los dos se llevaron a cabo las políticas de moratorias jubilatorias o de jubilación para “amas de casa” de los gobiernos kirchneristas, que evidentemente tuvieron un fuerte impacto sobre ese segmento de la población. Otro dato relevante es que en 2010 la tasa de desempleo se ubicaba en 5.9% cuando en 2001 la medición había alcanzado la alarmante cifra de 28.5%, llegando incluso a picos de 33% en provincia de Buenos Aires o de 34% en Tucuman. Evidentemente los datos decían que nuestro país estaba a punto de prenderse fuego, y efectivamente sucedió. Ya veremos, cuando tengamos los datos del censo 2022 en la mano, como evolucionaron algunos de esos indicadores.

En cuanto a la educación, en 2010 veíamos que la población entre 3 y 4 estaba escolarizada en un 55%. En 2015 se sancionó por Ley la obligatoriedad de escolaridad para la población de 4 años y la universalización para la de 3 años, con el Censo podremos evaluar el grado de impacto real que tuvo esta normativa. O qué efecto tuvo finalmente la pandemia en la cobertura de escolaridad ya que en el último censo habíamos alcanzado el índice de escolarización más alto de nuestra historia en el nivel primario con un 99%.

Otro aspecto interesante que se releva en el Censo es la calidad de las viviendas en las que habitamos. Así en 2010 supimos que en Argentina el 16,1% de los hogares son inquilinos, el 14,2%  tiene una tenencia irregular de la vivienda y el 4% viven en condiciones de hacinamiento. Un tercio de las viviendas del país deberían recibir mejoras en los materiales con que han sido construidas, mientras que el 4,1% del parque habitacional directamente debería ser reemplazado. El 82% tiene acceso al agua de red, solo el 48,8% accede al desagüe cloacal y el 51% al gas de red. Y el 12% de la población vive en hogares con necesidades básicas insatisfechas, es decir en condiciones de pobreza estructural. Aunque el porcentaje de pobreza en el país es mucho más que 12% ya que, como sabemos, existen dos formas principales de medir la pobreza, una es la de NBI y otra la que establece la pobreza por ingresos. Evidentemente la situación habitacional es una de las más críticas y lo peor es que quizás puede haber empeorado.

Lo que se viene.

El Censo 2022 va a incorporar algunas cuestiones nuevas y necesarias. La medición del acceso a la conectividad es una de ellas (antes solo se preguntaba si había una computadora en la casa). Otra fundamental es la perspectiva de género donde se incorpora la posibilidad de informar la identidad autopercibida. También se fortalece el relevamiento acerca de los habitantes que forman parte de comunidades originarias, aunque en este punto existen críticas de referentes indígenas respecto de las preguntas incluidas.

En mi opinión podría incorporarse alguna pregunta que permitiera indagar sobre la organización y distribución de las tareas del hogar y del cuidado para permitirnos tener un panorama más claro sobre un tema que está en la base de las desigualdades por razones de género. También hay algunos que piden incorporar una pregunta para saber de qué club se es hincha, yo estaría a favor porque serviría para dejar en claro cuál es el club más grande de la provincia 😉 Algo nuevo e interesante es que desde el 17 de marzo se va a poder completar virtualmente el Censo a través de la web, luego cuando pase el censistas, el 17 de mayo!!, se le entrega el código de la planilla virtual y listo. Ágil, simple y práctico :)))

Locura final.

Hoy quería dejarles dos recomendaciones medias random y un pensamiento. C. Tangana sacó un nuevo disco bautizado El Madrileño (La Sobremesa) donde tiene reversiones de todos los temas de su último disco y suma algunos más, entre ellos las que interpretó para su aparición en Tiny Desk, donde toca junto a otros artistas una bella canción llamada Me Maten. Venía muy fan de esa pieza, no solo por su belleza artística sino porque me ayudaba a representar una idea política. A ustedes les podrá parecer medio tirado de los pelos, pero la asociación libre de ideas es así y a cada une las cosas le conectan con algo distinto, y a mi cuando C. Tangana dice: “me maten si no pueden entrar, me muera no les puedo fallar, yo sin esta gente pa’ que cojones quiero pasar” me resuena al protagonismo popular en los procesos de transformación que puede desarrollar un proyecto político en el gobierno. No sé si Carlitos habrá estado pensando en eso pero por suerte alguien más sí estaba pensando en qué lugar tiene el sujeto popular en la política de estos tiempos y una vez más siendo muy genio nos ayuda a pensar las claves de la época, así que va  la segunda recomendación con esta nota del brillante Alvaro Garcia Linera.

Gracias por leerme y espero ansiosa sus comentarios. Sigamos cuidándonos y encontrándonos que nos necesitamos todxs 🙂

 Un abrazo grande, Lucila.